El ADN ambiental cambia el juego para la biodiversidad

Tecnología genética al rescate de la biodiversidad

El ADN ambiental: una herramienta clave en la conservación

En las costas de Córcega, la bióloga marina Alicia de Longeville lidera una misión para detectar al esquivo tiburón ángel, considerado extinto en el Mediterráneo.

Utilizando ADN ambiental, una técnica similar a las pruebas PCR, filtra agua marina para identificar rastros genéticos de especies marinas.

Tres meses después, su equipo confirma la presencia del tiburón ángel en dos muestras, demostrando que esta tecnología puede redescubrir especies y facilitar su protección.

Este hallazgo resalta que el 90% de la vida marina aún no ha sido estudiada.

El ADN ambiental se convierte en una herramienta esencial para detectar especies crípticas como el tiburón ángel, que se camufla en fondos arenosos.

Además, el equipo de Longeville ha identificado meros negros y corvallos, indicadores de ecosistemas marinos saludables.

El “internet de los animales”: monitoreo en tiempo real

En Namibia, el biólogo Martin Wikelski implementa transmisores de 18 gramos en antílopes eland para recopilar datos sobre movimiento, temperatura y humedad.

Estos dispositivos envían información a la plataforma MoveBank en cuestión de segundos, permitiendo un seguimiento detallado de las migraciones y ayudando a prevenir la caza furtiva.

Wikelski, del Instituto Max Planck, supervisa a 35.000 animales mediante 6.000 millones de puntos GPS.

Esta vasta red de datos actúa como un sistema de alerta temprana para fenómenos naturales, como plagas o terremotos, y representa un paso hacia un “internet de los animales” que prediga eventos naturales con precisión.

Inteligencia artificial para proteger aves en Alemania

En Alemania, la expansión de la energía eólica ha aumentado las colisiones de aves con turbinas, afectando especialmente al milano real.

Para mitigar este problema, se ha implementado el sistema Identiflight en Schleswig-Holstein. Este sistema utiliza ocho cámaras y algoritmos de inteligencia artificial para identificar aves a una distancia de hasta 750 metros y detener las palas de las turbinas si se acercan demasiado.

Hendrik Reers, ornitólogo que validó la tecnología, afirma que la precisión del sistema es del 99%.

En pruebas, Identiflight detectó un águila marina a 994 metros y detuvo turbinas virtuales hasta 40 veces al día. Carlos Jorge, ingeniero del proyecto, destaca que esta tecnología, adaptada de sistemas militares, ofrece vigilancia constante sin fatiga ni distracciones.

Wildbook: algoritmos para salvar jirafas reticuladas

En Kenia, la informática Tania Berger-Bölph utiliza la plataforma Wildbook para combatir la disminución del 50% de las jirafas reticuladas en las últimas tres décadas.

Con la ayuda de voluntarios, ha recopilado 1.200 fotografías que los algoritmos de Wildbook analizan para identificar patrones únicos de manchas en las jirafas, similares a huellas dactilares.

Esta identificación precisa permite monitorear las poblaciones de jirafas y desarrollar estrategias de conservación más efectivas.

La aplicación de inteligencia artificial en este contexto demuestra cómo la tecnología puede ser una aliada poderosa en la protección de especies en peligro.


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