Adalberto Martínez: corrupción y dignidad en la mira

Adalberto Martínez condena el robo de recursos públicos y pide una sociedad más justa

Corrupción y desigualdad: un llamado urgente

Durante la misa del octavo día del novenario en honor a la Virgen de Caacupé, el cardenal Adalberto Martínez lanzó fuertes críticas contra la corrupción pública y privada. Señaló que quienes roban recursos públicos condenan a miles de ciudadanos a una vida indigna. Advirtió que este grave problema social impide el acceso a servicios básicos como salud, educación y empleo.
Martínez enfatizó que no basta con proclamarse creyente si las acciones contradicen los principios de justicia y equidad. Para él, el amor a Dios debe manifestarse en caridad concreta, enfocada en garantizar una vida digna para todos.

El clamor de la tierra y los más pobres

El cardenal también abordó la crisis ambiental, destacando que la «casa común» está devastada por la codicia de unos pocos y el uso irresponsable de los recursos naturales. Este maltrato no solo afecta al medioambiente, sino que también profundiza el sufrimiento de los más vulnerables, generando sequías, inundaciones y un futuro incierto.
Llamó a reflexionar sobre cómo las acciones humanas repercuten en la naturaleza y en las generaciones futuras, subrayando la importancia de políticas responsables que prioricen el bienestar colectivo.

Sociedad inclusiva: indígenas y campesinos

Martínez dedicó parte de su homilía a los indígenas y campesinos, grupos históricamente marginados. Hizo un llamado a respetar sus derechos y tradiciones, y a implementar políticas públicas que garanticen el acceso a tierras y el arraigo en sus comunidades.
Señaló que una sociedad verdaderamente inclusiva no margina a estos sectores, sino que promueve su participación activa y su bienestar.

Integridad en la administración pública

Dirigiéndose a los administradores del Estado, el cardenal instó a una gestión transparente y ética de los recursos públicos, destacando la necesidad de invertir en programas que beneficien directamente a los ciudadanos. Recordó que las necesidades de la población son muchas, mientras que los recursos son limitados, por lo que su manejo debe ser eficiente y justo.
Condenó firmemente la corrupción, calificándola como un «grave pecado personal y social» que socava el progreso del país.

Esperanza y valores morales como cimientos

Finalmente, Martínez reflexionó sobre la importancia de recuperar los valores morales que caracterizan al pueblo paraguayo. Instó a trabajar con perseverancia para reconstruir el tejido social y promover una sociedad más justa, equitativa y solidaria.
También alentó a las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional a desempeñar su labor con honor, disciplina y compromiso con el bienestar del país.

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