Huracanes más fuertes: los mares calientes los están alimentando
El calentamiento de los océanos está aumentando la frecuencia y potencia de los huracanes, un efecto claro de la emergencia climática.
Las empresas de combustibles fósiles, mientras tanto, se lucran de este caos climático, ignorando las devastadoras consecuencias.
El negocio de estas empresas no solo afecta el clima, sino que también pone en riesgo a millones de personas. Es hora de que asuman su responsabilidad.
Aguas más calientes, huracanes más peligrosos
El cambio climático no solo está calentando la atmósfera, sino también los mares. Las olas de calor marinas son cada vez más frecuentes y están alimentando tormentas tropicales y huracanes.
Este proceso es simple: el agua más caliente se evapora más rápido, proporcionando la humedad que alimenta a las tormentas y las convierte en huracanes devastadores.
Desde la era preindustrial, la temperatura de los océanos ha aumentado 0,9°C, una diferencia aparentemente pequeña pero con enormes repercusiones.
Esta energía adicional es lo que está permitiendo que los huracanes actuales mantengan su fuerza incluso cuando tocan tierra, causando una devastación sin precedentes.
¿Qué nos dicen los datos?
En los últimos 40 años, la temperatura superficial marina ha subido 0,6°C. Aunque este número no parezca grande, cada décima de grado cuenta, como ocurre con la fiebre en el cuerpo humano: un grado de diferencia puede marcar el inicio de una emergencia.
Con mares más cálidos, los huracanes no solo son más intensos, sino que también viajan más lejos, causando mayores daños tierra adentro.
El huracán Beryl, que azotó el Atlántico en julio, fue el primer huracán de categoría 5 en esa fecha desde que existen registros, y el huracán Helene, que llegó en septiembre, causó la muerte de más de 200 personas, en buena parte por el aumento de la intensidad de las precipitaciones, atribuida al cambio climático.
Pero lo peor aún estaba por venir con el huracán Milton, uno de los más destructivos de los últimos 100 años.
Empresas culpables y el camino hacia la justicia climática
Las empresas de petróleo y gas, responsables directas del aumento de las emisiones de CO2, son las principales culpables de la intensificación de los huracanes.
A pesar de décadas de investigaciones científicas que advierten sobre los efectos del calentamiento global, estas corporaciones continúan negando su responsabilidad o retrasando acciones urgentes, empleando técnicas de lavado verde para mejorar su imagen.
En 2024, la concentración de CO2 en la atmósfera alcanzó las 427,45 ppm, su máximo histórico, y no hay indicios de que vaya a disminuir.
Mientras las petroleras amasan ganancias obscenas, las poblaciones vulnerables en todo el mundo están sufriendo las consecuencias de huracanes más destructivos y frecuentes. Es urgente que estas empresas paguen por los daños que han causado.
