Bajante sin precedentes
El río Paraguay sigue en caída libre, acercándose peligrosamente a niveles críticos en Asunción, con mediciones actuales que lo sitúan a solo 12 centímetros de su mínimo histórico.
Según Luis Jara, jefe del Departamento de Navegación de la Comisión Mixta del Río Paraná, esta tendencia alarmante podría empeorar en los próximos meses, con pocas esperanzas de recuperación a corto plazo.
El fenómeno de La Niña, que tuvo lugar el año pasado, ha exacerbado esta situación, dejando a la cuenca del río Paraguay sin los necesarios niveles de agua.
A pesar de ser una zona que tradicionalmente recibe abundantes lluvias durante el periodo de octubre a febrero, los últimos años han visto una disminución significativa en los acumulados, contribuyendo a una sequía prolongada que ahora amenaza la flora y fauna local, así como las actividades humanas que dependen de este cuerpo de agua.
Impacto en la navegación y la vida local
Los periodos de aguas bajas no son algo nuevo para los ríos de la región, pero la intensidad actual es inusitada.
Desde el 2014, el río Paraguay ha estado experimentando fluctuaciones, pero las recientes han sido extremadamente bajas, superando la capacidad de los dragados realizados para mantener la navegabilidad.
Jara advierte que, si la tendencia continúa, ciertos tramos del río podrían cerrarse a la navegación en un futuro cercano, lo que tendría un efecto devastador no solo en la economía local sino también en la vida silvestre y las comunidades ribereñas.
Además de los problemas de navegación, las comunidades que viven en las cercanías del río están enfrentando desafíos significativos, desde la escasez de recursos hídricos hasta impactos directos en su sustento diario.
La falta de agua afecta tanto la pesca como la agricultura, pilares económicos de la zona.

Ya vendran tiempo peores alli ya no abra sojales ni arrozales