Invasores en San Pedro y Caaguazú dejan muertos y heridos

Ataques simultáneos en Caaguazú y San Pedro: La ARP exige respuestas inmediatas

La violencia golpea nuevamente las zonas rurales de Paraguay, esta vez con ataques simultáneos a estancias en Caaguazú y San Pedro. La simultaneidad de los hechos y el parentesco entre las víctimas han generado una fuerte reacción de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), que exige respuestas a las autoridades.

Los hechos ocurrieron ayer al amanecer, dejando a dos muertos y varios heridos, entre ellos un padre y su hijo que trabajaban como guardias en los respectivos establecimientos.

Impacto social y político

La escalada de violencia en las zonas rurales ha encendido las alarmas a nivel nacional. Desde la ARP, su portavoz Daniel Prieto, calificó los ataques como  «un hecho extremadamente grave» que no puede ser tratado como un incidente aislado. «La simultaneidad de estos actos violentos y la relación familiar entre las víctimas revelan un nivel de coordinación que preocupa profundamente», afirmó Prieto. Además, hizo un llamado urgente al gobierno para que intensifique las medidas de seguridad en las áreas rurales, donde la presencia de grupos criminales parece estar aumentando.

Líderes políticos y comunitarios también han expresado su preocupación por la creciente inseguridad en el interior del país. La falta de una respuesta firme por parte del gobierno central está alimentando el temor de que estas regiones, controladas por fuerzas al margen de la ley.

Miedo e incertidumbre en las comunidades afectadas

En las comunidades de Caaguazú y San Pedro, el miedo se ha apoderado de los residentes. El ataque en Caaguazú cobró la vida de Seferiano Silvero, jefe de los guardias, quien fue calcinado dentro de un vehículo por los atacantes. Su hijo, que trabajaba en la estancia de San Pedro, resultó gravemente herido en un ataque similar. Este parentesco ha generado consternación y un sentimiento de vulnerabilidad entre los habitantes locales.

Testimonios de los residentes muestran tensión y desesperanza. «Vivimos con el temor constante de que estos ataques se repitan, y no vemos que las autoridades estén tomando medidas efectivas para protegernos», comentó un habitante de Capiibary, San Pedro.

Se ha identificado a un supuesto cabecilla del grupo en San Pedro, aunque su identidad aún no ha sido revelada. Este individuo ya contaba con una orden de captura por invasiones anteriores, lo que sugiere que estos actos pueden estar relacionados con disputas territoriales.

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