La trágica muerte de Rodrigo Quintana durante las manifestaciones del 31 de marzo de 2017, un evento que ha pasado a la historia como «31M», sigue resonando en el corazón de su familia y en la sociedad paraguaya.
Fidelino Quintana, padre del joven asesinado, ha expresado en varias ocasiones su decepción y resignación ante la lentitud y la aparente inacción del sistema judicial de Paraguay.
A casi siete años del suceso, la familia Quintana continúa su lucha por justicia, enfrentando un camino lleno de obstáculos y dilaciones.

La noche del 31 de marzo y la madrugada del 1 de abril de 2017 se tiñeron de violencia cuando Rodrigo, en un intento de esquivar las tumultuosas protestas contra la enmienda constitucional propuesta por el entonces presidente Horacio Cartes, fue asesinado dentro de la sede del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA).
Este acto no solo desató una oleada de indignación ciudadana sino que también marcó un antes y un después en la vida de la familia Quintana.
La lucha de la familia Quintana
Fidelino Quintana ha manifestado su frustración ante lo que percibe como una falta de avance en la investigación del asesinato de su hijo.
Aunque el suboficial Gustavo Florentín fue identificado como el presunto autor de los disparos que acabaron con la vida de Rodrigo, su liberación en abril de 2022 y la serie de recusaciones y chicanas han complicado aún más el proceso judicial.
A pesar de recibir el perdón personal de Fidelino, el deseo de que Florentín sea sometido a la justicia y revele la verdad completa sigue siendo un clamor pendiente.
En un contexto marcado por acusaciones que apuntan hacia figuras políticas de alto rango, incluido el ex presidente Cartes, considerado por muchos como el arquitecto detrás de los hechos de aquel fatídico día, la esperanza de justicia se entremezcla con la desilusión.
La intervención de las autoridades estadounidenses contra Cartes ha sido vista por Quintana como un paso hacia la justicia, aunque sostiene que debería haber sido responsabilidad de Paraguay tomar la iniciativa.
Hasta el momento no se tiene una sentencia firme por este hecho y los padres de siguen preguntando quién dio la orden para el ingreso de las fuerzas públicas a la sede partidaria donde su hijo perdió la vida.
Esperanza entre sombras
La reciente decisión de la Corte Suprema de Justicia de desbloquear el caso, rechazando la recusación a tres camaristas, ha inyectado un atisbo de esperanza en la larga lucha de la familia Quintana.
Este movimiento judicial podría representar un avance hacia la resolución del caso, aunque la lentitud del sistema continúa siendo una fuente de profundo dolor y frustración para los afectados.
Cada año, en la fecha del aniversario de la muerte de Rodrigo, su familia y amigos se reúnen en La Colmena, su ciudad natal, para conmemorar su vida y su legado.
A través de estos actos de memoria y reclamo, el espíritu de Rodrigo Quintana permanece vivo, recordando a la sociedad paraguaya la importancia de la justicia y la dignidad humana.
Las voces de Fidelino Quintana y de aquellos que buscan justicia para Rodrigo resuenan como un llamado a la acción, un recordatorio del costo humano de la política y la urgente necesidad de transparencia y responsabilidad en el sistema judicial.
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