Investigadores de la Universidad de Roehampton en Londres, liderados por el profesor Lewis Halsey, han realizado un estudio pionero para determinar la temperatura crítica a la que el cuerpo humano comienza a experimentar cambios metabólicos significativos.
Este estudio, presentado en una conferencia de la Society for Experimental Biology, se basó en la observación de 13 participantes sometidos a temperaturas de 50°C con un 25% de humedad, registrando variaciones en la tasa metabólica, temperatura cutánea y rectal, y frecuencia cardíaca.
Halsey explica el concepto de «zona termoneutral», un rango de temperatura donde el metabolismo humano se mantiene en reposo.
Este rango, situado entre los 28 y los treinta y pico grados, varía según las condiciones de vestimenta y ambiente.
La investigación destaca la complejidad de establecer un límite superior preciso debido a las variaciones individuales, incluyendo diferencias significativas entre hombres y mujeres en sus respuestas cardiovasculares al calor.
Reacciones del cuerpo ante el calor extremo
El estudio también se enfoca en cómo el cuerpo humano se adapta a temperaturas extremas.
Alberto Cecconi, cardiólogo del Hospital Universitario de La Princesa y asesor en cambio climático, complementa explicando que, por debajo de los 28 grados, el cuerpo genera calor a través del movimiento, mientras que para enfriarse, depende principalmente de la evaporación del sudor y la vasodilatación.
Estos procesos, aunque eficientes, no explican completamente el aumento de la tasa metabólica en temperaturas altas, un fenómeno que Halsey considera contraintuitivo y que requiere más investigación.
El enfoque del estudio no solo se limita a condiciones de laboratorio, sino que también considera situaciones cotidianas.
Por ejemplo, examina cómo el calor afecta a personas en estado de reposo, un área sorprendentemente poco explorada en la literatura científica.
Halsey bromea sobre cómo su estudio podría aplicarse a turistas británicos en la Costa del Sol, destacando la relevancia de su investigación en escenarios reales.
El cuerpo humano, siendo homeotermo, tiene la capacidad de regular su temperatura interna.
Sin embargo, esta habilidad se ve desafiada bajo altas temperaturas. A medida que la temperatura corporal aumenta, mantener las funciones fisiológicas normales se vuelve más difícil.
La deshidratación es un riesgo común en estas condiciones, provocando la pérdida de agua y electrolitos esenciales para el funcionamiento de los órganos.
Factores que intensifican los riesgos del calor
Los riesgos asociados con el calor no solo dependen de su intensidad, sino también de su duración y la falta de aclimatación del cuerpo.
Factores como la alta humedad, la ausencia de viento, la presencia de contaminantes atmosféricos como el ozono, y el efecto de «isla de calor» en zonas urbanas, pueden agravar estos riesgos.
Cada individuo tiene una tolerancia al calor diferente, y la aclimatación a temperaturas cambiantes es un proceso gradual que puede llevar días o semanas.
Al comienzo del verano, especialmente cuando las temperaturas máximas y mínimas son elevadas, el cuerpo enfrenta mayores dificultades para regular su temperatura.
Esto aumenta el riesgo de problemas de salud, ya que el organismo lucha por recuperarse de un día para otro.
Variedad de efectos en la salud
Los efectos del calor intenso en la salud varían desde molestias leves hasta situaciones que pueden comprometer la vida.
Entre los efectos directos se encuentran el agotamiento por calor, calambres, síncopes, dermatitis, edemas en extremidades y golpes de calor.
De manera indirecta, el calor puede exacerbar enfermedades cardiovasculares, respiratorias y renales, aumentar el riesgo de toxiinfecciones alimentarias debido a la dificultad para conservar los alimentos adecuadamente, e incluso provocar alteraciones en la conducta.
Prevención y manejo del calor
Es crucial adoptar medidas preventivas para minimizar los riesgos asociados con el calor.
Esto incluye mantenerse hidratado, buscar ambientes frescos, y evitar la exposición directa al sol durante las horas más calurosas.
Es importante estar atento a los síntomas de enfermedades relacionadas con el calor y buscar atención médica de ser necesario.
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