El gigante centenario que vive en el corazón de Asunción

El Tarumá centenario del Parque Caballero, nuevo patrimonio natural de Asunción

Hay seres vivos que vieron pasar más historia que cualquier monumento. En el corazón de Asunción, en el tradicional Parque Caballero, se levanta un gigante verde que lleva más de un siglo creciendo en silencio, testigo callado de los cambios de la ciudad. Ahora, la capital decidió reconocer su valor y protegerlo para las próximas generaciones.

Se trata de un imponente Tarumá, un árbol que se estima supera los 100 años de vida —aunque una evaluación científica más precisa está aún pendiente— y que acaba de ser declarado patrimonio natural de la ciudad.

Un gigante de más de un siglo

Sus números impresionan. El tronco de este coloso tiene un diámetro superior a los cinco metros, una dimensión que da cuenta de las décadas que lleva echando raíces en ese lugar. Verlo de cerca es como asomarse a una cápsula del tiempo: cada anillo de su madera guarda un pedacito de la historia de Asunción, desde épocas en que la ciudad era muy distinta a la de hoy.

Las marcas del tiempo

Como todo sobreviviente, el gigante lleva sus cicatrices. Presenta un gran hueco natural en el tronco y muestra indicios de un intento de quema ocurrido tiempo atrás. Por eso, además de reconocerlo, las autoridades prevén someterlo a tratamientos de sanitación para cuidar su salud y prolongar su vida todo lo posible. Un árbol así no se reemplaza: se cuida.

Ahora, patrimonio natural

La declaración como patrimonio natural de Asunción responde a su valor histórico, ambiental y paisajístico. Para protegerlo, se instalará un cercado y se sumará información turística, de modo que quienes visiten el parque puedan conocer su historia. «Queremos conservar este árbol por todo lo que representa para el Parque Caballero y convertirlo en un verdadero patrimonio natural y atractivo turístico», expresó Máximo Barreto, director general de Gestión Ambiental de la Municipalidad de Asunción.

El pulmón verde de la capital

El gigante no está solo: forma parte de un parque que alberga más de 2.000 árboles y es considerado el principal pulmón verde de Asunción. El espacio se encuentra en un proceso de reforma, dentro del cual rige un criterio ambiental valioso —la plantación de diez árboles por cada uno que deba retirarse—. En una ciudad que crece y se transforma, conservar estos refugios de sombra y biodiversidad es una apuesta por la calidad de vida de todos.

Al final, cuidar a un árbol centenario es cuidar la memoria viva de una ciudad. El gigante del Parque Caballero seguirá dando sombra, cobijando aves y conectando generaciones —y ahora, con el respaldo de su nueva condición de patrimonio, con muchas más chances de seguir haciéndolo por mucho tiempo. Una buena excusa, también, para visitarlo y mirarlo con el respeto que merece.


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