Carlos Oleñik Memmel, un hombre de 44 años implicado en un caso de presunto lavado de dinero vinculado al narcotraficante brasileño Jarvis Chimenes Pavão, ha negado ser un «prestanombre» del delincuente. Sin embargo, ha admitido ser usurero. Oleñik, junto con otros, fue procesado tras el operativo Pavo Real Py, que se dirigió a una red de lavado de dinero del narcotráfico.
Oleñik sostiene que él promovió un desalojo contra los ocupantes de la estancia «Cristo Rey» en Pedro Juan Caballero, con el objetivo de recuperarla de César Agustín Corvalán Pavón, otro acusado, a quien Oleñik afirma que le prestó 300 millones de guaraníes y no pudo pagar.
Además de sus declaraciones sobre el desalojo, Oleñik negó ante el fiscal Osmar Segovia alquilar un hangar a alguien y negó cualquier comunicación con Luan o Adrián Brizuela. Oleñik insistió en que proviene de una familia con finanzas sólidas y que su abuelo fue uno de los fundadores del banco Regional, por lo que no tiene necesidad de ser el prestanombre de nadie.
Oleñik también alega ser objeto de persecución por parte del abogado Ricardo Preda, quien ha presentado varias denuncias en su contra. Durante un allanamiento a la casa de Oleñik y su esposa, la activista «provida» Viviana Perini Roth, se descubrió una extensa colección de arte que incluye obras de artistas paraguayos del siglo XX y contemporáneos, esculturas, tallas religiosas de los siglos XVII y XVIII, así como otros objetos antiguos.
El abogado especialista en derecho económico, Marcio Battilana, apuntó que la compra de objetos de valor, como arte, antigüedades y joyas, es un método comúnmente utilizado para el lavado de dinero. También se reveló que la casa de la pareja era un lugar de encuentro para influencers del cartismo identificados con posturas antiderechos.
