El genoma del hongo del mango, descifrado por la UNA
Hay buenas noticias que se cocinan en silencio. Un equipo de investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Asunción (FACEN-UNA) logró descifrar el genoma del hongo que pudre prematuramente los mangos cultivados en el departamento Central, y publicó el hallazgo en una revista científica internacional de primer nivel. La noticia, aparentemente técnica, tiene una consecuencia bien concreta: empieza a aparecer la posibilidad de combatir de manera dirigida una plaga que viene causando pérdidas al sector productor.

El hongo en cuestión se llama Neofusicoccum parvum y, según describieron los investigadores, es uno de los principales responsables de la descomposición prematura del mango paraguayo. El trabajo del equipo de la UNA fue, literalmente, abrirlo por dentro: leer su código genético completo —el primer borrador disponible para esta cepa paraguaya— y dejar listas las bases para que, a futuro, se diseñen estrategias de control fitosanitario más precisas.
Dónde se publicó y por qué pesa
El paper salió publicado el 1 de junio de 2026 en Frontiers in Fungal Biology, una revista científica internacional de clasificación Q1 —el segmento más alto en términos de impacto—, dentro de su sección Fungal Genomics and Evolution. El título oficial del trabajo es «First Draft Genome and Genomic Analysis of Neofusicoccum parvum Isolated from Mango (Mangifera indica L.) in Paraguay», y el solo encabezado deja en claro la doble dimensión del logro: aporte científico al estudio de la especie y, al mismo tiempo, visibilidad internacional para la ciencia hecha en el país.
El equipo detrás del hallazgo
El trabajo fue liderado por el profesor MSc. Silverio Andrés Quintana, investigador en Biotecnología Molecular y miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SISNI). Lo acompañaron los profesionales Gilberto Benítez, Andrea Arrúa y Federico da Silva, junto con un grupo de jóvenes investigadores en formación: Micaela Méndez, Mónica Morel, Mauricio González y Mateo Acuña. La combinación de figuras consolidadas con voces jóvenes es, en sí misma, parte del valor del proyecto: deja saber que la línea de investigación tiene quien la siga adelante.
Qué se hace, técnicamente, con un genoma descifrado
El equipo combinó biotecnología molecular con análisis bioinformático para secuenciar y caracterizar el genoma del hongo. Tener ese mapa permite, en adelante, identificar genes asociados a la virulencia, comprender cómo el patógeno se adapta a su huésped y, eventualmente, diseñar productos de control específicos en lugar de tratamientos genéricos. Es, en pocas palabras, pasar de combatir a ciegas a combatir con un plano del enemigo en la mano.
Por qué le importa al productor de mango
El mango paraguayo enfrenta, como cualquier cultivo, plagas y hongos que reducen el rendimiento y la vida útil del producto. Un patógeno como el Neofusicoccum parvum, capaz de provocar la descomposición prematura, golpea directamente la rentabilidad del productor y la calidad del producto que llega al consumidor. Tener disponible una caracterización genómica local —no importada de otro país con otras condiciones— habilita el desarrollo de estrategias de control adaptadas al contexto paraguayo. Un detalle no menor en una producción que mira al mercado interno y a la exportación.
La ciencia paraguaya, sostenida con fondos públicos
La investigación se financió con recursos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) a través del programa PROCIENCIA, sostenido por el Fondo para la Excelencia de la Educación y la Investigación (FEEI). Es un ejemplo concreto de cómo la inversión pública en ciencia, cuando se sostiene en el tiempo, llega a generar producción académica original, visible en escenarios internacionales y con aplicaciones potenciales que retornan al país.
Una victoria que se construye pieza por pieza
El genoma descifrado no es la cura del problema, pero es la base sobre la que se construyen las próximas soluciones. La ciencia avanza así: en pasos discretos, casi invisibles para el público general, hasta que un día derivan en una herramienta práctica que cualquiera puede usar. Lo que el equipo de la FACEN-UNA acaba de subir al andamio es, justamente, una pieza más —y no menor— de ese proceso. Ciencia local, problema local, solución que se exhibe afuera.
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