Me recuerda a la operación 33 que tumbó al régimen de Alfredo Stroessner. Nada que ver con la masonería, aunque ambos tienen algo en común: la muerte.
El 3 de febrero a las 3 de la madrugada fue el momento planeado para iniciar las acciones militares de la Caballería en contra del gobierno de entonces en el año 1989. Se adelantó para las 21 del día 2 por razones que la mayoría conoce.
Por ello, así como el 14 y 15 de mayo, esta gesta se recuerda como la del 2 y 3 de febrero.
Mario Saban es teólogo, escritor y profesor de cábala de nacionalidad argentina y de origen judío sefardí como el que escribe estas líneas. En una de sus más conocidas manifestaciones públicas dijo que la gente en general no puede digerir la verdad, la realidad, entonces vive en un tenebroso sistema de seguridad conformado por mentiras, su realidad en verdad es todo mentira y el que tiene la capacidad de aceptar la verdad o la realidad, el místico digamos, se lo ve como un loco cuando que es la sociedad la que está loca. Endoso este razonamiento en un 100%, absolutamente, talcualmente.
Sociedad de dementes son ustedes porque loco es aquel, según Luis de Aragón también, alguien cuyas ideas usan los idiotas 25 años después, o sea, el “loco” está adelantado por lo menos en una generación a los demás que conforman la sociedad. Me recuerda a los comienzos de mi apostolado por el cannabis.
Y prepárense porque les voy a tirar una de esas verdades insoportables para los comunes, lo siento.
Luego de la masacre del 7 de octubre, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, el rey Bibi, manifestó públicamente en solemne discurso que estamos en tiempo de guerra aludiendo al versículo bíblico de Eclesiastés capítulo 3:8. Al cual no aludió, pero si aplicó y lo sigue haciendo diariamente, es justamente el que lleva por título este artículo: “tiempo de matar”. No lo expresó porque está perfectamente al tanto de la verdad inobjetable que expuso el místico Mario Saban.
Diariamente, en las distintas plataformas de las redes sociales cloacales, las FDI publican las fotos de quienes elimina sistemática y diariamente con nombre, apellido y cargo o función en las filas terroristas de Hamas, Hizbulá o de sus patrocinadores en Irán, así como a cada civil que elimina, también casi a diario, vinculado a los grupos nombrados o al desarrollo de armas nucleares en territorio persa.
Nunca en la historia moderna de la guerra se ha hecho esto y menos antes, solo Israel se permite hacerlo y con toda justicia y lo seguirá haciendo hasta acabar con todos como reza al pie de las imágenes: “uno a uno”.
Mientras, en las calles del mundo, la bosta antisemita se manifiesta al santo pedo y el imbécil e hipócrita de Javier Barden también, pero en una ceremonia totalmente venida a menos y llena de degenerados e ignorantes, otrora ídolos, pero de estiércol.
Am Israel Hai
Shabat shalom

