Inicia Wimbledon, el torneo de Grand Slam más antiguo (1877), y prestigioso del mundo. Arranca este lunes 3 de julio, en tierras londinenses, como hace 146 años, con una historia y tradiciones únicas, desde el blanco impoluto que deben vestir los jugadores, el hecho de no poner publicidad a la vista y rarezas como el seguro antipandemia que cobró en 2020.
Te compartimos 10 curiosidades de este torneo tan señorial, tan exclusivo, que vive aislado en su isla, ajeno a las modas, pero a la vez con una singular personalidad que lo hacen único.
Organizado por un club, no por las federaciones nacionales de tenis.
- Es organizado por el All England Lawn Tennis and Croquet Club. Es el único Grand Slam que organiza un club, ya que los otros tres, son gestionados por las federaciones nacionales de Estados Unidos, Australia y Francia.
Los jugadores visten todos de blanco.
- Todos los jugadores deben vestir de blanco, de pies a cabeza, quien juegue con otros colores no puede pisar el pasto, pues el árbitro le exhortará a que se ajuste a una de las más identitarias reglas. La norma se instauró en 1963 y se ha ido endureciendo para que los accesorios -como las cintas de pelo-, no se salgan del monocolor código de vestimenta. Roger Federer pudo ser testigo directo de esta rigurosidad en 2013, al tener que cambiarse sus zapatillas porque estas tenían la suela naranja.
Los recogepelotas pasan por un estricto proceso de seleción.
- En la Catedral del Tenis, no cualquiera es un recogepelotas. El Comité de Selección sólo admite solicitudes de escuelas del sudeste de Londres y el proceso empieza en enero, cuando los candidatos completan unos exigentes tests físicos y escritos para demostrar que son válidos para la función. Una vez seleccionados, los 250 recogepelotas adolescentes con 15 años de promedio se someten a un duro entrenamiento que aumenta de frecuencia cuando se acerca el inicio del torneo. La disciplina, casi militar.
Existe la costumbre de comer frutillas con crema en sus gradas
- Se ha convertido en una tradición servir frutillas con crema en Wimbledon. Cada año se consumen alrededor de 28.000 kilogramos de fresas y 7.000 litros de crema. Esta tradición se inició porque la temporada de frutillas en Inglaterra coincide con el torneo.
No tienen publicidad de sus patrocinadores a la vista.
- No exhibe a sus patrocinadores. Si en los jugadores sólo se impone el blanco, en las vallas y otras superficies como lonas sólo mandan el verde y lila del torneo.
Mantienen la tradición y la fidelidad
- Fidelidad al pie de la letra, Wimbledon utiliza las mismas pelotas, las Slazenger,desde 1905.
Tienen un integrante de la familia que custodia el cielo.
- Rufus, es uno más de la familia, desde el año 2000, con un método tan rústico como solemne, el halcón Rufus, custodia las pistas ante las palomas, que ni se asoman desde que el vuelo del animal preside el cielo londinense.
Los jugadores deben hacer reverencia ante el palco real.
- Los jugadores hacen reverencia al palco real. Hasta 2003, era una tradición que los jugadores se inclinaran o hicieran una reverencia ante los miembros de la familia real que estaban en el palco. Ahora solo es necesario hacerlo si el Rey o el Príncipe de Gales están presentes.
Los récords también forman parte de su historia.
- Tiene el récord del partido más largo de la historia del tenis. No se puede citar una sola fecha porque el partido se alargó desde las 18:13 de un 22 de junio de 2010 hasta las 16:48 del 24, para recopilar 11 horas, 6 minutos y 23 segundos repartidos en dos días. El estadounidense John Isner, triunfador final, y el francés Nicolas Mahut perdieron la noción del tiempo, el marcador de juego del último set ¡70-68!, ficticio.
Cuentan con seguro antipandemia, nada queda al azar.
- El único que cerró por el Covid. Tan singular y tanto se diferencia Wimbledon de los demás que hasta en el infausto 2020 acaparó fama, fue e único de los Grand Slams que desapareció del calendario por la pandemia: pese a no celebrarse, las arcas del Grand Slam británico fueron inmunes ante los devastadores efectos económicos del Covid, porque Wimbledon resultaba tener un seguro antipandemia que le indemnizó con 100 millones de libras.
