Una agenda verde que se traduce en plata
Paraguay tiene sobre la mesa una oportunidad económica que todavía está lejos de aprovechar al máximo. Según se informó, si el país logra cerrar acuerdos con un puñado de socios internacionales, podría generar ingresos del orden de los USD 500 millones anuales a través de la venta de créditos de carbono.
El número lo puso sobre la mesa Kiantar Betancourt, presidente de la Cámara Paraguaya de Desarrollo y Comercio de Créditos de Carbono (Capadeco), en declaraciones publicadas por el medio Infonegocios. «Si Paraguay logra acuerdos con cinco o diez países, fácilmente podríamos hablar de una demanda de US$ 500 millones anuales en créditos de carbono», afirmó.
Entre los compradores potenciales mencionados aparecen Suiza, Tailandia, Taiwán, Singapur, Noruega y Japón —economías que ya pagan precio por compensar sus emisiones.
Qué son los créditos de carbono
El esquema es, en esencia, un mercado: los países y empresas que emiten mucho CO2 compran «créditos» a quienes capturan, reducen o evitan emisiones equivalentes en otro lugar del mundo. Un bosque que se conserva, un transporte que se electrifica o una industria que cambia su combustible pueden, bajo reglas técnicas, generar esos créditos y venderlos.
«Los impuestos al carbono suelen aplicarse en países con altos niveles de emisiones de CO2. En Paraguay tenemos la suerte de contar con electricidad limpia y renovable», marcó Betancourt al explicar dónde está la ventaja competitiva del país en este negocio.
De dónde pueden salir los créditos paraguayos
De acuerdo con lo difundido, los proyectos con potencial para generar créditos abarcan varios frentes:
- Conservación forestal — el mercado paga al propietario por mantener el bosque en pie. «Te pagamos por conservar ese bosque», graficó el referente del sector.
- Movilidad eléctrica, con la sustitución de buses diésel por unidades eléctricas.
- Biocoque sustentable, un sustituto del carbón mineral con uso en la industria del acero.
- Biocombustibles, biocarbón, fertilizantes verdes y SAF (combustibles sustentables para aviación), un paquete de tecnologías que combinan agro e industria.
Sobre el peso específico del componente forestal, Betancourt fue claro: «Con un millón de hectáreas forestadas y valores actuales de mercado, el impacto económico podría ser enorme».
El marco legal ya está; falta concretar
La cancha, en términos normativos, está marcada. La Ley N.º 7190/23 estableció el marco para la comercialización de créditos de carbono en Paraguay y ya fue reglamentada. Sobre esa base, lo que queda por delante es la negociación bilateral con los países compradores y la estructuración de los proyectos del lado paraguayo.
El contexto global empuja a favor: según se conoció, el Banco Mundial reportó que los gobiernos del mundo obtuvieron más de USD 107.000 millones mediante mecanismos de fijación de precios del carbono, una cifra que triplica lo registrado hace apenas una década.
Lo que está en juego
Para Paraguay, la pregunta no es si el mercado existe, sino si llegará a tiempo a ocupar un lugar. Cuanto más se demoren los acuerdos, más espacio ganan los vecinos en una agenda donde la oferta empieza a competir con sí misma. La matriz limpia, los bosques en pie y un marco legal listo son tres activos concretos. Cuánto rinden en dólares dependerá, en buena medida, de la velocidad con que el país pase del potencial al contrato firmado.
🔗 Fuentes:
Infonegocios — Podcast: «Paraguay podría generar US$ 500 millones al año con créditos de carbono, afirma Capadeco»
Infonegocios — Kiantar Betancourt: «Si Paraguay concreta acuerdos con 5 o 10 países, podría generar US$ 500 millones anuales en créditos de carbono»
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