El insólito motivo por el que los árboles tienen “fiebre”
Un experimento en el Reino Unido mostró que los árboles, bajo niveles más altos de dióxido de carbono, pueden aumentar su temperatura interna hasta 1,3 °C, alterando el equilibrio térmico del bosque. El hallazgo reabre el debate sobre cómo el cambio climático afecta a los ecosistemas.
El experimento que reveló el calentamiento de los árboles
Durante tres años, científicos del Instituto de Investigación Forestal de Birmingham analizaron el comportamiento del roble común (Pedunculate oak) en un bosque antiguo de Staffordshire.
Con el sistema FACE, que libera CO₂ desde el suelo para recrear la atmósfera futura, observaron que las copas de los robles en sectores con 150 ppm extra de dióxido de carbono alcanzaron 22,8 °C, frente a los 21,5 °C del aire normal.
Esa diferencia de 1,3 °C se considera significativa para el equilibrio térmico vegetal. “Las diferencias entre la copa y el aire se vuelven mucho más extremas”, explicaron los investigadores, quienes registraron el fenómeno incluso en días con buena humedad ambiental.
Por qué el CO₂ altera la temperatura de los árboles
Los expertos descubrieron que, al exponerse a más CO₂, los robles cierran sus estomas, pequeñas aberturas en las hojas que regulan la transpiración.
Al reducir el intercambio gaseoso, los árboles pierden capacidad de enfriarse naturalmente, acumulando calor en el dosel del bosque.
Además, las hojas se vuelven más gruesas y densas, lo que favorece la retención de temperatura y modifica el microclima de las copas.
“El calor se concentra sobre todo en los días más calurosos, y los árboles con CO₂ elevado no logran enfriarse igual”, señalaron los autores del estudio, publicado en Global Change Biology.
Consecuencias ecológicas: menos regulación y más estrés térmico
El aumento térmico en las copas no solo impacta a los robles, sino también al rol de los bosques como reguladores climáticos.
Los modelos actuales de predicción no contemplan cómo se comportan las copas bajo condiciones de exceso de CO₂, por lo que los científicos advierten que podría subestimarse el riesgo de estrés térmico y pérdida de biodiversidad.
“Si la tendencia continúa, estos robles enfrentarán olas de calor extremo mucho más seguido que antes”, alertaron William Hagan Brown, Sophie Fauset y Emanuel Gloor, de las universidades de Plymouth, Birmingham y Leeds.
Una señal de alerta para el futuro de los bosques
El estudio deja en claro que más CO₂ no siempre significa árboles más fuertes, sino ecosistemas más vulnerables.
Los científicos recomiendan actualizar los modelos forestales e incluir mediciones térmicas en distintos tipos de bosques y especies.
Comprender esta “fiebre verde” puede ser clave para anticipar cómo los ecosistemas responderán a las próximas décadas de calentamiento global.
¿Qué pensás sobre este fenómeno que podría cambiar cómo entendemos la salud de los bosques?
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