Alero reciclado que sorprendió al mundo desde San Juan
Con 60 botellas plásticas y creatividad estudiantil, un alerito escolar fue reconocido en un evento internacional en Guatemala.
Una necesidad cotidiana que inspiró innovación ecológica
En pleno verano sanjuanino, el calor dentro del aula motivó a un grupo de estudiantes de 6° año de la Escuela Provincia de Tucumán, en Rivadavia, a buscar una solución concreta.
El resultado fue “Alero Argentino”, un proyecto de reciclaje escolar que trascendió fronteras.
La propuesta surgió a partir de una convocatoria de la Red ERI (Escuelas en Red Internacional), impulsada localmente por la profesora Rosi Ávila. La docente Marta Soria guió a sus alumnos en la creación de una iniciativa que reutilizara residuos para mejorar el ambiente escolar y generar conciencia ecológica.
60 botellas, una estructura funcional y conciencia ambiental
El producto final fue un alerito hecho con 60 botellas PET, pintadas de celeste y blanco, unidas con alambre y montadas sobre un marco de madera.
La estructura fue colocada en una ventana expuesta al sol para reducir el ingreso de calor y, con ello, minimizar el uso de aire acondicionado, promoviendo así la eficiencia energética.
“Los chicos se involucraron en todas las etapas: desde recolectar y limpiar las botellas, hasta diseñar y montar el alero”, explicó Manuel Cardozo, docente de la asignatura Proyecto Tecnológico.
Representación argentina en Guatemala
El proyecto no solo resolvió un problema escolar, sino que también fue seleccionado para representar a Argentina en el encuentro internacional de la Red ERI, realizado el 17 de julio de 2025 en la Universidad de San Carlos, en Antigua Guatemala.
“Fue una oportunidad única de mostrar lo que podemos hacer desde una escuela pública del interior del país”, afirmó Cardozo.
Además del componente ecológico, “Alero Argentino” integró aprendizajes de Inglés, trabajo colaborativo, uso de plataformas virtuales y redacción con normas APA, preparando a los estudiantes para escenarios universitarios y profesionales.
Comunidad, compromiso y potencial de réplica
La experiencia fue posible gracias al esfuerzo colectivo, incluyendo al casero Tejada, quien colaboró en la instalación final. El trabajo en equipo de toda la comunidad educativa permitió concretar una idea sostenible, útil y con impacto concreto.
“La idea es que este tipo de iniciativas puedan ser adaptadas en otras partes del país y del mundo”, concluyó Cardozo.
“Alero Argentino” demuestra que el reciclaje escolar puede generar soluciones reales, formar estudiantes comprometidos y abrir espacios de reconocimiento a nivel internacional.
¿Creés que este tipo de ideas podrían aplicarse en tu colegio? ♻️💡 Contanos cómo promoverías el reciclaje desde las aulas.
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