Triple crimen sacude a Canindeyú: una emboscada en medio de la guerra narco
Un nuevo episodio de violencia relacionada al narcotráfico impacta al departamento de Canindeyú, donde tres hombres fueron asesinados en Yby Pytã, en una aparente disputa entre facciones rivales.
Contexto del conflicto
El martes por la tarde, la localidad de Yby Pytã fue escenario de un crimen que dejó tres víctimas fatales: Kleber Zárate Martins (28 años), Wellinton Zárate Martins (25 años) y Fredy Amarilla Zárate (27 años). Según las primeras investigaciones, los hombres estaban vinculados al grupo liderado por Felipe Santiago Acosta, alias “Macho”, uno de los narcotraficantes más buscados por la Policía Nacional.
El comisario Rafael González, jefe policial de Canindeyú, informó que el ataque sería una represalia por la muerte de Cristino Díaz Méndez, líder del Clan Díaz, asesinado en febrero de este año. La emboscada habría sido ejecutada por miembros leales al Clan Díaz, en el marco de una guerra por el control del tráfico de marihuana en la región.
Escalada de violencia en el narcotráfico
Las autoridades describieron el ataque como una emboscada planeada para desarticular a integrantes de la facción de “Macho”. Según las declaraciones del comisario González, los atacantes no solo ejecutaron a las víctimas, sino que también les robaron armas y pertenencias que podrían ser utilizadas como evidencia en las investigaciones.
El conflicto entre estos clanes se intensificó tras la muerte de Cristino Díaz en un camino vecinal de Britez Cué, el pasado 22 de febrero. Su fallecimiento marcó un punto de inflexión en la lucha por el control de las rutas y plantaciones ilegales en Canindeyú.
La búsqueda de “Macho”
Felipe Santiago Acosta, alias “Macho”, sigue siendo un enigma para las fuerzas del orden. Pese a contar con una orden de captura activa, su paradero es desconocido. Oriundo de Tavapy, en el departamento de Alto Paraná, se le atribuye el financiamiento de extensas plantaciones de marihuana y la operación de pistas clandestinas utilizadas para el tráfico de cocaína.
La Policía Nacional enfrenta el desafío de desarticular una red criminal profundamente arraigada en la región, mientras la población vive bajo la amenaza constante de la violencia derivada del narcotráfico.
