El reciente aval del Senado al proyecto de ley que busca mantener el horario de verano durante todo el año ha generado una ola de críticas y preocupaciones entre los sectores educativos.
Rafael Resquín, presidente de la Unión Nacional de Educadores, ha expresado el descontento generalizado entre las agrupaciones de maestros, quienes planean intensificar «el lobby» en la Cámara de Diputados para evitar la aprobación definitiva de esta medida.
El proyecto, impulsado por el senador Basilio Núñez, propone eliminar el cambio estacional de hora y establecer permanentemente el horario de verano (UTC –3), usual en el país entre octubre y marzo.
Esta iniciativa aún requiere la luz verde de la Cámara de Diputados y la sanción del Poder Ejecutivo para convertirse en ley.
Las críticas al proyecto
Según Resquín, su gremio no pudo influir efectivamente antes de la votación en el Senado pero ya están preparando un «plan B», que podría incluir la propuesta de reinstaurar el cambio horario en marzo o abril si la ley se promulga.
Esta estrategia se basa en la recopilación de opiniones de educadores a nivel nacional para formar una postura oficial clara y coordinada.
Antes de la votación en el Senado, la Unión Nacional de Educadores había enviado un comunicado al Congreso criticando el proyecto por favorecer intereses económicos específicos, como los «negocios nocturnos», en detrimento del bienestar de la población rural y los estudiantes.
Los educadores argumentan que mantener el horario de verano obligaría a niños y adolescentes a comenzar sus actividades escolares en la oscuridad, especialmente durante los meses de invierno, lo que aumenta los riesgos de seguridad y afecta negativamente su rendimiento académico.
Opiniones divididas y posibles alternativas
En la misma línea, figuras como la senadora Blanca Ovelar, han expresado preocupaciones similares sobre las repercusiones negativas de esta medida para las comunidades rurales.
Durante las discusiones, también se mencionó la posibilidad de implementar un «horario escolar escalonado» para mitigar algunos impactos, aunque Resquín lo ha descartado como inviable para estudiantes de niveles superiores debido a los problemas de seguridad que podrían derivarse de horarios extendidos en la tarde.
La decisión del Senado de avanzar con este proyecto ha desatado un debate sobre el balance entre beneficios económicos y el impacto social de tales cambios estructurales en la rutina diaria de los paraguayos.
Los educadores están ahora enfocados en movilizar apoyo y argumentos sólidos para influir en la próxima decisión de la Cámara de Diputados.
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