Un giro hacia la militarización en el sistema penitenciario
Ángel Barchini, al frente del Ministerio de Justicia, ha inaugurado una nueva fase en la formación de guardiacárceles, marcando el comienzo de lo que se describe como un «nuevo modelo penitenciario» en Paraguay.
Este modelo, que se estrena con la apertura de la prisión de Minga Guazú en Alto Paraná, promete una reducción significativa en los niveles de corrupción y colusión con organizaciones criminales.
La estrategia central de este enfoque es la militarización del personal penitenciario, con un programa de formación dirigido por expertos de las Fuerzas Armadas, aunque también contará con la participación de la Policía Nacional y los bomberos voluntarios.
La supervisión de este programa recae en el Instituto Técnico Superior de Educación y Formación Penitenciaria (ITSEFP), que hasta ahora se encargaba exclusivamente de la capacitación de estos profesionales.
Reacciones y críticas ante la medida
La decisión de Barchini ha generado un amplio espectro de reacciones.
Por un lado, se encuentra el apoyo de figuras como Peña, quien considera la militarización de Alto Paraná durante seis meses y la posible expansión de la cobertura de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) a nivel nacional.
Por otro lado, críticos como la abogada y excomisionada del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNP), Diana Vargas, condenan la medida como una muestra de improvisación y desconocimiento por parte del gobierno.
Vargas enfatiza que la formación militar no proporciona las herramientas necesarias para la gestión penitenciaria, cuyo objetivo es la reinserción social efectiva de los condenados.
Entre la seguridad y los derechos humanos
Este enfoque hacia la militarización del sistema penitenciario en Paraguay abre un debate entre la necesidad de fortalecer la seguridad interna y el respeto por los derechos humanos y la profesionalización del sector.
Mientras que algunos ven en esta medida una solución potencial a la crisis carcelaria y a la lucha contra el crimen organizado, otros advierten sobre los riesgos de socavar la institucionalidad y desviar la función de las fuerzas militares.
La efectividad de esta estrategia y su impacto en el sistema penitenciario y la sociedad paraguaya en su conjunto aún están por verse.
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