16/02/2017 Los pediatras afirman que en los últimos años han aumentado los casos de consulta por adicción a las nuevas tecnologías. SALUD SOCIEDAD ISTOCK

Celular + Redes Sociales = ¿Infelicidad?

Por Alexis Cubells

“Me declaro culpable, su señoría”

Le digo esto a mí yo ideal, al juez imaginario, que me juzga duramente cada vez que realizo conductas que sé muy bien no debo hacerlas.

Pero… ¿De qué me declaro culpable?

De utilizar mi aparato celular en exceso.

Especialmente para mirar de manera compulsiva las redes sociales (Instagram y “X” son mis casos particulares).

Estoy ciento por ciento seguro de que, si estas leyendo esto, vos también te declararías culpable ante tu propio juez imaginario.

La Real Academia Española tiene dos definiciones para la palabra “adicción”:

1- “Dependencia de sustancias o actividades nocivas para la salud o el equilibrio psíquico”

2- “Afición extrema a alguien o algo.”

Estas definiciones más que aclarar la situación, generan más dudas.

¿Cuánto tiempo al día miramos nuestro teléfono?, ¿Cuántas veces al día revisamos de manera compulsiva nuestros aparatos celulares?, ¿Soy adicto?, entre otras.

Ante la duda, recurramos a los números:

  • El adulto promedio se pasa, en promedio, hasta 7 horas por día interactuando en redes sociales
  • El 71 % de las personas nunca apagan su celular.
  • 31 % de las personas admiten no poder controlar su uso del celular.
  • 17,3 % de los padres pasan más tiempo con su aparato celular que con sus hijos.

Preocupante.

¿Te sorprendería si te dijera que los aparatos celulares están haciendo que nuestro cerebro altere su funcionamiento?

Nos estamos volviendo seres más aburridos, más tristes y con mayor dificultad para concentrarnos.

Sí, sé que estarás pensando que estoy siendo dramático y exagerado.
Lamento informarte que no, hay literatura que prueba estas declaraciones.

Aunque, sorpresa, nuestro enemigo en esta historia no es el aparato celular, es un neuro-transmisor desarrollado en el proceso evolutivo para mantenernos motivados a buscar comida, refugio, procrear y mantener la especie. Se denomina dopamina.

Este neuro-transmisor se encarga de motivarnos a perseguir, controlar y poseer al mundo que está fuera de nuestro alcance inmediato.

Nos impulsa a obtener esas cosas que se encuentran “lejos”; el conocimiento, el poder, esa relación amorosa con esa pareja ideal tan deseada.

Nos hace desear aquello que aún no tenemos y nos motiva a buscar cosas nuevas. Nos recompensa cuando obtenemos eso que tanto buscábamos y nos castiga, haciéndonos sufrir, si no las obtenemos.

Es el pedacito de la biología evolucionaria que hace que un emprendedor ambicioso sacrifique todo para alcanzar sus metas, que los empresarios, artistas y actores de éxito sigan trabajando aunque ya hayan obtenido el dinero y el reconocimiento que tanto anhelaban. Es la chispa que enciende la llama creativa de los científicos e investigadores que busca arrasar esos huecos de ignorancia sobre diversos temas.

En resumidas cuentas, este neuro-transmisor se encarga de motivarnos a descubrir.

Genera hambre de novedad.

 

¿Qué ocurre cada vez que recibimos una notificación, un “me gusta”, un seguidor nuevo, o descubrimos un nuevo video en TikTok?

Exacto.

Estos aparatos son una dosis inacabable de estímulo a nuestros receptores de Dopamina.

Utilizando las redes sociales, en 10 minutos podemos acceder a una cantidad de información y estímulo que para nuestros antepasados les tomaría prácticamente una vida descubrir.

Cada dos días generamos más información que el resto de la humanidad combinada.

Esto genera dos problemáticas:

1- Gratificación instantánea

2- Dificultad para concentrarnos

A lo largo de la historia evolutiva, el ser humano debía salir de su caverna o choza, caminar, correr, subir montañas, trepar árboles, investigar, relacionarse con los demás, negociar, discutir, cazar, pelear, entre otras actividades para satisfacer esta necesidad y por ende sobrevivir.

Hoy podemos satisfacer estas necesidades sin siquiera salir de nuestra cama…  Sin siquiera tener que enfocarnos en lo que estamos haciendo.

Ya no necesitamos esforzarnos y enfocarnos para satisfacer estas necesidades de descubrimiento.

El contenido generado en redes debe ser compacto y no superar el minuto de duración, ya que las personas que más utilizan redes sociales tienden a devaluar la “recompensa” obtenida mientras más tiempo cueste obtenerla.

Un estudio reciente, de hace dos años, demostró que los jóvenes que pasan más de siete horas al día con su celular tienen el doble de probabilidades de ser diagnosticados con ansiedad y/o depresión.

Al recibir de manera constante estos sacudones de dopamina al observar hechos impresionantes o extraordinarios a través de nuestro celular, los hechos comunes y corrientes de nuestra vida cotidiana dejan de sorprendernos y se vuelven aburridos.

¿Por qué encontrarte con un gato en la calle te emocionaría si acabas de ver un video de un tigre peleando con otro?

Un estudio realizado en 2018 demostró que las personas que recortaron su uso de redes sociales hasta 30 minutos por día demostraron una mejoría significativa en su bienestar.

Además, el uso excesivo del aparato celular está relacionado a:

  • Asociación negativa en la voluntad de participar en conversaciones cara a cara.

 

  • Adolescentes que pasan más de 5 horas frente a las pantallas desarrollan 71 por ciento más de probabilidades de desarrollar factores de riesgo de suicidio en comparación a los que lo utilizan por solo una hora.

 

  • El uso excesivo de TikTok se ha relacionado con una mayor comparación social ascendente, que consiste en compararse con otras personas en línea que parecen tener una vida mejor que la tuya.

 

  • Desallorar “F.O.M.O.”, el acrónimo a la palabra “Fear of missing out”, traducido al español: miedo a perderse algo; lo que genera una necesidad compulsiva a revisar redes sociales.

Y para nuestra suerte, estas aplicaciones están desarrolladas para darte esos golpes de dopamina.

 

 

Hasta aquí, solo se explicó el motivo de la generación de la adicción y cómo esta es generada por el neuro-transmisor denominado Dopamina.

¿Querés saber si podés declararte clínica y objetivamente adicto y qué medidas tomar para reducir tu tiempo en pantalla?

Acompañame la semana que viene en mi próxima columna y te informo con detalles.

AC.

FUENTES:


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