«Necesitamos un mecanismo de monitoreo», dice ministra de la Mujer

Kathia Monserrat Brítez Torres, una joven mujer de 20 años se convirtió en una nueva doble víctima: de feminicidio y de la precariedad del sistema de justicia que volvió a fallarle a una mujer.

Kathia estaba regresando a su casa, luego de asistir a una fiesta entre amigos el sábado por la noche, Osvaldo la estaba esperando en su vehículo, listo para perpetrar el crimen, y cuando la vio caminando por la calle, decidió atropellarla una y otra vez.

¿Cómo es posible que Osvaldo, con antecedentes de violencia y bajo arresto domiciliario, pudiera cometer semejante atrocidad? La respuesta yace en un sistema judicial falto de rigurosidad y supervisión.

Declaraciones de la ministra Cynthia Figueredo, en contacto con Radio Ñanduti

La ministra de la mujer, expresó en la entrevista, «Tenemos como víctima a una mujer joven. Ahora los jóvenes viven en violencia extrema». Esta trágica realidad resalta la urgencia de enfrentar la creciente violencia hacia la mujer en nuestra sociedad.

«No se acudió al ministerio para los servicios de contención», mencionó Figueredo. Este caso deja al descubierto la falta de coordinación entre instituciones, un punto crucial para prevenir futuros incidentes.

El arresto domiciliario, según la ministra, es difícil de controlar. Pero, ¿dónde estamos fallando? Las palabras de Figueredo resaltan la importancia de revisar y fortalecer el sistema. «Tenemos el registro único de víctimas que es el RUV. Es un programa existente pero debe tener un ajuste rápido para llegar al momento justo y no llegar tarde como con esta situación lamentable», expresó la ministra.

Tobilleras electrónicas: Una solución a considerar

«Necesitamos un mecanismo de monitoreo para las personas privadas de libertad y en especial en este escenario». «Estuvimos evaluando para buscar una salida. Hay una Ley 6345 que habla de la implementación de los dispositivos electrónicos desde el 2019 y está reglamentada. Establecen la colocación y el monitoreo», puntualizó la ministra.

Además la ministra mencionó que, más allá del dispositivo, es esencial garantizar el monitoreo y una respuesta rápida de parte del ministerio del Interior y la Policía.

Como último punto, pero no menos crucial, es fundamental que las mujeres sepan a dónde acudir si se sienten amenazadas. La prontitud en los procesos judiciales puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

Kathia se convirtió en símbolo del fallo sistemático en la protección de las mujeres en nuestra sociedad. Su historia resalta la urgencia de revisar, reforzar y mejorar las estrategias de prevención y protección para todas las mujeres.

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