ELIMINAR

El Banco Central del Paraguay, el ministerio de la enfermedad mal llamado de salud, el de la mala educación mal llamado de educación, el de las que no ligan, mal llamado de la mujer, el escuadrón de la muerte mal llamado Senad, el filtro para permitir que unos pocos privilegiados laven dinero mal llamado Seprelad o Secretaría de Prevención de Lavado de Dinero, los «picciottos» (recaudadores) de la mafia estatal que conforman la mal llamada SET o secretaría de tributación.

Tampoco deberían existir; el IPS, Instituto de desastre social, la INC, impedimento de la industria nacional del cemento, Copaco, corporación comunicacional que solo produce gastos del dinero público, no sé dónde terminó Acepar y lo más repugnante que hay es la secretaría de rapiña mal llamada Senabico, tirar la cadena y a la mierda.

¿Por qué existen entonces? Por la estupidez e ignorancia supina de la gente quienes son parte del trigo diría yo muy generosamente, porque después está la cizaña que son los fracasados, resentidos, envidiosos, odiosos, progres, zurdos, comunistas, socialistas, anti-imperialistas, anti-sionistas y anti cirugía estética ponelé que. En esta última parte que comienza con los progres cabe el principio del enano maldito Antonio Gramsci quien dijo: «Dame un odio y te crearé una ideología». Yo también odio, pero no soy gramsciano, odio al Estado porque amo la libertad.

Brillante, sin embargo, lo sentenciado por el filósofo Robert Nozick: «El Estado Mínimo es la máxima dimensión que se debe tolerar».

No tendría problema en argumentar por qué estas «instituciones» nombradas no deberían existir. Ahora, como caballero, les cedo a ustedes primero, la justificación de la existencia de cada una de ellas. A ver, qué van a decir, van a balbucear como idiotas porque en verdad no puede haber justificación racional para la perjudicial existencia de las mismas.

Entonces, si no pueden argumentar, solo están aceptando lo que se les impone sin haberle dado jamás un poco de pienso, actitud muy peligrosa porque permite que mañana se intente cualquier cosa como obligarles a todos los hombres que se vuelvan putos, y miren que se estuvo cerca, lo intentaron estos hijos de puta de los ingenieros sociales.

Ahí estaba Larry Fink confesando en TV, el CEO de Black Rock, piedra negra como su alma, en sus términos más suaves claro, pero que se pasaron de rosca y ahora habría que pendular nuevamente hacia la derecha.

Pero no es este hijo del diablo, ingeniero social, brujo al fin, el que debería decidir nuestras conductas, aunque lo quiera y lo intente, de eso se trata, porque ustedes son capaces de aceptar que se les meta el dedo en el culo y en vez de quitárselo de un tirón, se acomodan para que no les duela tanto, explicación que me parece muy atinada que me dio mi vecina sobre un perfil de nuestra paraguayidad.

Así que, voy a esperar que justifiquen la existencia de cada una de estas cosas nombradas para que luego yo pueda justificar la eliminación de todas.

 

Shabat shalom.

 

Escrito por El Padrino
Raúl Melamed


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