Mujeres y corazón: lo que casi nadie explica

Salud cardíaca femenina: lo que durante años se ignoró

Las enfermedades cardíacas matan a más mujeres que todos los cánceres juntos, pero muchas aún creen que su principal riesgo es el cáncer, especialmente el de mama. Esta percepción errónea no es casual: la salud cardiovascular femenina ha sido históricamente marginada y poco investigada, lo que impacta tanto en el diagnóstico como en la prevención.

Durante décadas, los estudios médicos se centraron mayormente en hombres, dejando vacíos importantes sobre cómo se manifiestan las enfermedades cardíacas en las mujeres. Como resultado, muchas pacientes no reconocen los síntomas, y los profesionales de la salud enfrentan desafíos para identificarlos a tiempo. Aun así, existen acciones concretas que pueden reducir el riesgo y mejorar la salud del corazón a lo largo de la vida.

1. Las mujeres tienen factores de riesgo distintos

Factores como hipertensión, colesterol alto, diabetes, tabaquismo, sedentarismo y antecedentes familiares aumentan el riesgo cardiovascular tanto en hombres como en mujeres. Sin embargo, en ellas se suman otros elementos clave.

Las mujeres que tuvieron complicaciones durante el embarazo, como preeclampsia o diabetes gestacional, presentan mayor probabilidad de desarrollar enfermedades cardíacas en el futuro. “Las pacientes no siempre piensan en decir a su médico que tuvieron un embarazo hace 20 años afectado por preeclampsia, y muchos médicos no preguntan”, explicó Anais Hausvater, codirectora del Programa de Cardio-Obstetricia de NYU Langone Health.

También se asocian a mayor riesgo el síndrome de ovario poliquístico (SOP), enfermedades autoinmunes como el lupus y la artritis reumatoide, y la menopausia antes de los 45 años, que vuelve al corazón especialmente vulnerable.

2. La menopausia es una transición crítica para el corazón

Los estrógenos ayudan a proteger el corazón y los vasos sanguíneos, por lo que las mujeres suelen desarrollar enfermedades cardíacas unos 10 años más tarde que los hombres. La menopausia marca un punto de inflexión: al disminuir el estrógeno, aumentan la presión arterial y el colesterol, y las arterias pierden elasticidad.

“Ellas dicen: ‘Mi colesterol no estaba tan mal a los 30 años. ¿Por qué de pronto está tan mal? Sigo haciendo ejercicio. Sigo comiendo lo mismo’”, señaló Tala Al-Talib, directora médica de la clínica cardiovascular Green Spring Station de Johns Hopkins.

Aunque el riesgo antes de la menopausia es menor, no es cero, y el impacto del colesterol y la hipertensión se acumula durante décadas. Lo que se hace en los 20 y 30 años puede influir de forma decisiva más adelante.

3. Los síntomas de infarto pueden presentarse de otra forma

El dolor en el pecho sigue siendo el síntoma más común, pero en las mujeres suele describirse como presión o pesadez, y no siempre como un dolor intenso. Además, es más frecuente que aparezcan múltiples síntomas al mismo tiempo.

Entre ellos se incluyen dificultad para respirar, náuseas, mareos, dolor en la mandíbula, dolor en la parte superior de la espalda, sudor frío o fatiga inusual. Según Natalie Bello, profesora asociada de cardiología del Cedars-Sinaí, estas diferencias llevan a que tanto médicos como pacientes subestimen las señales.

Muchas mujeres también tienden a minimizar sus síntomas, ya sea por obligaciones familiares o por experiencias previas en las que fueron descartadas. “Algunas han ido por síntomas y no les creyeron, por lo que son reacias a volver”, explicó Erica Spatz, de la Facultad de Medicina de Yale.

4. Los infartos en mujeres pueden tener causas diferentes

En los hombres, los infartos suelen deberse a una obstrucción de una arteria principal por placa o coágulos. En las mujeres, además de este mecanismo, son más frecuentes otros tipos de infarto que no siempre se detectan con facilidad.

Entre ellos se encuentran la enfermedad microvascular coronaria, que afecta a vasos sanguíneos pequeños, y los espasmos arteriales coronarios, donde una arteria se contrae periódicamente. También es más común en mujeres la disección espontánea de las arterias coronarias, un desgarro de la pared arterial que suele ocurrir tras el parto.

Otra afección relevante es la cardiomiopatía de takotsubo, conocida como síndrome del corazón roto, una forma reversible de insuficiencia cardíaca asociada a estrés intenso, que afecta sobre todo a mujeres posmenopáusicas.

5. A veces se necesitan pruebas diferentes

Los infartos atípicos pueden no detectarse con estudios estándar. Una angiografía común puede no mostrar espasmos arteriales ni obstrucciones en vasos pequeños, lo que lleva a diagnósticos erróneos.

Si una mujer acude a urgencias con síntomas compatibles con un infarto y el angiograma resulta normal, se recomienda un seguimiento con un cardiólogo. Según los especialistas, pueden ser necesarias pruebas como tomografía por emisión de positrones, resonancia magnética cardíaca o evaluaciones de la función coronaria.

“Un solo episodio ya amerita seguimiento”, afirmó Nisha Parikh, de Northwell Health, quien advirtió que muchas pacientes con angiogramas normales pudieron haber sufrido un infarto sin una obstrucción arterial importante.

6. Persisten grandes vacíos en la investigación

El sesgo de género en la investigación médica sigue teniendo consecuencias. Las mujeres han estado históricamente subrepresentadas en estudios sobre medicamentos, tratamientos y dispositivos, lo que limita el conocimiento sobre el impacto de las hormonas y las complicaciones del embarazo en la salud cardiovascular.

Las guías de tratamiento actuales se basan en estudios antiguos con pocas mujeres participantes, explicó Sonia Tolani, del Centro del Corazón de la Mujer de Columbia. Incluso muchos dispositivos médicos están diseñados según anatomías masculinas, lo que puede aumentar las complicaciones en pacientes mujeres.

7. La actitud médica también influye en el tratamiento

Muchas mujeres comienzan más tarde de lo recomendado tratamientos para la hipertensión o el colesterol. En algunos casos, los médicos dudan en recetar medicamentos a mujeres en edad reproductiva.

“Lo veo todo el tiempo”, afirmó Hausvater. Si bien algunos fármacos no son seguros durante el embarazo, eso no implica que ninguna mujer en edad fértil deba evitarlos. Con seguimiento médico, incluso pueden suspenderse temporalmente.

Además, algunas pacientes evitan hablar de salud cardíaca por temor a ser juzgadas por su peso o estilo de vida. “Tenemos que ser más complacientes con nuestros pacientes y explicar cómo podemos ayudar, no culpar”, concluyó Bello.


💬 ¿Sabías que los infartos pueden manifestarse distinto en las mujeres? ❤️‍🩹

 

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