Los errores de la Concertación, según Johanna Ortega

Johanna Ortega, excandidata a la municipalidad de Asunción, y actual diputada electa, hace una extensa reflexión sobre lo que dejaron las elecciones generales del pasado 30 de abril. Sostiene que la concertación de oposición presentó una oferta electoral con muy poca renovación y que durante mucho tiempo se construyeron liderazgos casi únicos.

La carrera política de Johanna Ortega tuvo un crecimiento exponencial. En 2021, siendo una ‘ignota’, consiguió hacerse con la candidatura a la intendencia de Asunción de parte de sectores de la izquierda. Usando la ley de acceso a la información, desnudo terribles irregularidades en el manejo del dinero de la comuna capitalina, ganando adherencia incluso de sectores no tan progresistas y consiguiendo ubicarse como tercera en la disputa municipal.

Aunque su nombre saltó a la mayor exposición recién hace dos años, desde mucho antes deambula por el camino de la militancia política. Formó parte de una alianza encabezada por el Partido Liberal para la diputación en Capital y consiguió ocupar ella el único escaño alcanzado por esa alianza.

En esta entrevista, café de por medio, reflexiona sobre los desafíos de ser una minoría ínfima dentro del Poder Legislativo y la forma en la que espera poder trabajar pese a la apabullante mayoría del Partido Colorado en Diputados. 

– ¿Cuáles son las perspectivas de cara al periodo parlamentario que inicia en días nada más y que los va a encontrar como minoría en la Cámara?

– Yo soy optimista siempre, siempre estoy del lado optimista de la vida. Creo que a pesar de ser parte de una ínfima minoría dentro de esa cámara de 80 diputados, hay muchas cosas que se pueden hacer, empezando por lo primero que es el ejercicio responsable de una banca en la oposición.

En mi caso, y tengo otros nueve compañeros y compañeras que fueron electos por partidos y movimientos del tercer espacio, siempre apelo a que tengamos esa responsabilidad de construir una oposición dentro de una Cámara que tiene una mayoría abrumadora colorada (son 48) de manera a que podamos tener realmente un peso e incidencia dentro de las decisiones que se tomen ahí. 

Fácil no va a ser, definitivamente no va a ser fácil, porque cuando sos minoría claramente tenes un montón de restricciones a la hora de legislar. Hay que salir a buscar construir las mayorías y construir acuerdos propios que, bueno, es propio también de los cuerpos legislativos. 

Nuestro primer desafío está ahora con el primer voto que tenemos que emitir para la conformación de la mesa directiva y en esos debates estamos navegando un poco ahora. 

– La postura va a ser, por lo que se te escucha, tener una posición de oposición entendida como la de controlar al gobierno y al oficialismo. Pero sin que eso signifique poner trabas ‘porque sí’ y porque son colorados los del gobierno. 

Yo no puedo cambiar mi conducta o mi discurso llevado ahora a la práctica, frente a lo que dije durante toda la campaña. En mi caso es ya desde la campania a la intendencia. Yo claramente baje al terreno político con propuestas y con un discurso que no es anti colorado, pero que si es anti prácticas que tienen algunas cúpulas coloradas a las cuales yo soy muy crítica. 

Entonces, yo creo que hoy dentro de la Cámara estoy representando a esa porción de la sociedad que piensa como yo o similar a lo que pienso yo sobre los modelos de construcción de sociedad y de país que queremos. Yo estoy llamada a representar a ese sector de la sociedad, los que piensan como los cartistas, tienen sus diputados cartistas para que los representen y esa es la diversidad que existe en un cuerpo colegiado y por eso la representación es porcentual.

Cuando me dicen ‘sos minoria’, lo primero que pienso es que soy minoría en relación a una porción tambien quizas todavía pequeña de la sociedad que piensa quizás de forma de no tan tradicional, más progresista. 

Cuando hablo de esto, no quiere decir que voy a votar en contra de un proyecto de ley que presente Jazmin Narvaez que es colorada o Raul Latorre que es cartista. Yo creo que hay muchos proyectos que si presentan y son para el bien del país, por supuesto que vamos a acompañar, no solamente yo sino también creo en la responsabilidad de mis compañeros de los diferentes espacios políticos.

No una oposición por hacer oposición nomas. Pero si creo que el primer voto que vamos a emitir que es el de la conformación de mesa directiva si es super político y que ahí votar en minoría no representa ser testimonial o no hacerlo de forma responsable. Creo que nosotros tenemos que ser justamente quienes ejerzamos ese control y ese contrapeso al enorme poder que ya tiene el Ejecutivo con mayoría de bancada en la ANR en ambas cámaras y, como sabemos, con mucha incidencia y control sobre el Poder Judicial. 

Entonces, creo que ahí nuestro rol si es de control y de generar un contrapeso, ejerciendo un voto que sea responsable y que de un mensaje a la ciudadanía de hacia donde vamos a caminar nosotros en los próximos años. 

Johanna Ortega, diputada electa.

– Cuando hablas de ese primer voto de la mesa directiva ¿siguen manejando la posibilidad de presentar un candidato para la presidencia de Diputados?

Estamos evaluando todas las opciones. Si nosotros no queremos votar y claramente algunos ya lo hemos manifestado que no vamos a votar al candidato del cartismo que es Raul Latorre, que no es por una cuestión personal con él, sino que es una postura que hubiéramos tenido con cualquier candidato cartista para tener coherencia con el discurso. 

Nosotros evaluamos presentar otras candidaturas y tratar de hacer el trabajo de construir apoyos para las candidaturas del tercer espacio. Podrían sumarse tal vez diputados de otros espacios que no estén de acuerdo con esa chapa oficialista para mesa directiva. Podríamos abstenernos, podemos ausentarnos. Herramientas parlamentarias hay miles.

La cuestión es apuntar a un contrapeso legislativo al movimiento oficialista colorado. Porque en la primera mesa directiva de este periodo que se termina, hubo gente que no se le podría tachar de cartista porque tuvo siempre un fuerte discurso anticartista, pero que voto por quien entonces era el candidato a la presidencia de Diputados del cartismo…

Si, así es. Justamente por lo que decía de la representación porcentual. Yo creo que hay un sector de la sociedad que me voto a mi para eso, no para que yo me vaya a ser una diputada más cercana al oficialismo, porque para eso los que querían le dieron mayoría al oficialismo en ambas cámaras. A los otros nos votaron para generar ese contrapeso y entonces yo tengo que ir a cumplir esa misión dentro de la Cámara de Diputados.

Hay gente a la que le parece testimonial, yo no creo eso. Yo creo que hay dejar un mensaje en este momento en el que vivimos. Creo que en toda la transición nunca tuvimos una mayoría tan abrumadora en ambas cámaras y a pesar de eso hay acuerdos que se están dando: en la Cámara de Senadores parece que esto va a caminar en otro sentido, con un sector del Partido Colorado aliado a otros sectores de la oposición. Como en la Cámara de Diputados no es esa nuestra realidad, creo que estamos llamados a dejar un mensaje y no solo eso sino una muestra de cómo vamos a caminar. 

Yo no me arriesgaría a tomar una posición en contra de lo que la gente que apostó por mí veía en mí como potencial de una diputada opositora, lógicamente había una expectativa de que yo sea oficialista si ganaba la chapa que apoyaba. Yo estoy muy segura de eso porque en las conversaciones con la gente también surge. 

A veces también se plantea como una cuestión falsa esto de que no podés trabajar si no acordás y no ganás en mesa directiva o si el equipo que apoyás no gana ahí. Se plantea como que sí o sí tenés que presidir una comisión o tener el poder de alguna manera dentro de la Cámara. Somos 80 diputados que fuimos electos, algunos con más votos, pero todos tenemos un voto cuando llegamos ahí y todos representamos a un sector de la sociedad. En esa representación tenemos que hacer nuestro trabajo. 

Hasta tres comisiones puedo integrar, iré a integrar las comisiones donde pueda aportar y voy a ser una diputada trabajadora y comprometida con el trabajo en esas comisiones. Y buscaré hacerlo de la mejor manera posible. 

Es una burbuja eso dentro de la cámara. Es parte de un microclima que te enreda cuando entrás y que es muy jodido. Pasó en la Junta Municipal de Asunción, donde por primera vez en la historia se elige un presidente por unanimidad siendo colorado. Ese acuerdo no impactó en la calidad de vida de los asuncenos, aunque se hayan repartido cargos. La gente no entiende lo que hicieron ahí los opositores. Desde ese momento fueron un todo.

Yo no estoy dispuesta a pisar el palito por un cargo o por una repartija de cargos. 

– ¿Cuánta apertura estás notando en este proceso de conformación de la multibancada?

Hay bastante apertura. Hubo iniciativa y mucha predisposición de todos los colegas que somos partes del tercer espacio, somos diez. Las conversaciones se dieron a la semana después de la elección. Ahora nomás van surgiendo las posturas, pero creemos que la multibancada debe funcionar pese a esas diferencias y yo creo que esa es la principal muestra de apertura. 

Tenemos el acuerdo de no quebrar esa unidad de la multibancada pese a que podamos emitir en determinados momentos votos en distintos sentidos. En ese entendimiento veo esa apertura de no decir ‘si vos votás esto, contigo ya no me junto’. 

– Hablabas recién de la gran mayoría que consiguieron los colorados en el Congreso, te quiero preguntar ¿por qué pensás que se dieron un resultado así a nivel Ejecutivo y Legislativo?

Muchos errores y hay que asumirlos. Hay mochilas que no voy a cargar, siempre digo y a veces genera enojo eso, porque vengo de un sector político que también cometió errores y no voy a esconder eso, pero tampoco no voy a hacerme cargo de la parte que no me toca, por lo menos no generacionalmente.

Hay otros errores que son compartidos. Nosotros construimos una concertación, desde la oposición, que claramente tuvo poca renovación. Alto involucramiento de los jóvenes, poca renovación en los liderazgos de la oposición.

Si vos te fijás, y lo digo con muchísimo respeto, el Partido Liberal fue un partido que durante toda la transición democrática tuvo liderazgos por largo períodos de tiempo centrados en la misma persona. Eso pasó también en los otros partidos, no solo en el Partido Liberal.

Creo que hubo una falla en el relato, también. Como un análisis muy personal, porque todos los partidos estamos aún en espacios de reflexión y autocrítica. Yo creo, a nivel personal, que hubo un error en el relato.

Creo que no se entendió el ‘Patria o Mafia’. Que hay poca gente -se tradujo en las urnas- consciente del peligro del ingreso de la mafia y el narco a la política. Todavía poca gente es consciente del peligro de depositar en una sola persona la mayor cantidad de poder. Hoy el poder que concentra Horacio Cartes es brutal, le tiene a Santiago Peña en la Presidencia de la República, mayoría en ambas cámaras, muchas veces maneja esas mayorías como quiere.

Creo que no hay una comprensión real del peligro de depositar tanto poder en una sola persona. Eso era lo que el mensaje buscaba instalar y no hubo una comprensión, entonces falló el relato.

Y otras cuestiones que tienen que ver también con las fortalezas de nuestros partidos como instituciones democráticas.Entonces fue la renovación, error del relato y de la forma organización de nuestros partidos.

Muchos partidos del tercer espacio resistimos la idea de tener internas y de confrontar ideas, pero yo creo que eso construye democracia a nivel interno y fortalece a los partidos como instituciones. O a veces nos vimos en procesos de unidad de los partidos que diluyeron nuestras identidades partidarias en esos procesos. Eso no está bien.
A nosotros nos dividen o nos conformamos en diferentes partidos por diferencias de ideas. Tal vez por eso la unidad dentro del Partido Colorado es tan fácil lograr: se negocian dos o tres cuestiones, algunas impunidades, algunos cargos, algunos ceros en los cheques y ya está. Porque ahí hay una idea principal que no tiene que ver con la idea de construcción de un país; sin embargo tenemos tantos matices y eso está bueno y sano y en esos procesos diluimos esas identidades.

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