Peligro de extinción
El ajolote, o axolote, conocido científicamente como Ambystoma mexicanum, es un anfibio endémico de los lagos del Valle de México.
Actualmente, su población se limita al lago de Xochimilco, debido a la pérdida de hábitat, la pesca y la introducción de especies invasoras.
Su nombre náhuatl, «axolotl», significa «monstruo de agua».
Este animal conserva características milenarias de las salamandras, aunque se asemeja más a ranas y sapos, según la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
Los ajolotes poseen habilidades extraordinarias para la ciencia, como alcanzar la madurez sexual sin cambiar su forma larvaria y la capacidad de regenerar miembros perdidos, partes del cerebro y hasta del corazón.
A pesar de su habilidad para estar tanto en la superficie como bajo el agua, prefieren vivir sumergidos y sólo suben a la superficie para respirar antes de regresar rápidamente al fondo del lago.
Apariencia y alimentación
Los ajolotes pueden tener diversos colores: negro, café moteado, albino, rosado o blanco.
Conservan su aleta dorsal de renacuajo y tienen branquias externas en forma de plumas que sobresalen de su cabeza.
Miden entre 15 y 30 centímetros de longitud.
En cuanto a su dieta, se alimentan de moluscos, gusanos, larvas, crustáceos y pequeños peces.
Sin embargo, sus principales depredadores son las garzas y los peces grandes introducidos por los humanos, quienes también representan una amenaza directa.
Importancia de su preservación
La conservación del ajolote es vital no sólo por su importancia biológica, sino también cultural.
Este animal es parte de la identidad mexicana y su desaparición significaría un desequilibrio en su ecosistema.
A pesar de los esfuerzos para crear refugios en Xochimilco y la participación de los habitantes de las chinampas en su rescate, estos no son suficientes.
Existen iniciativas como «adoptaxolotl», donde con una donación de 200 pesos se puede adoptar virtualmente un ajolote en su hábitat natural.
Principales amenazas
El hogar natural del ajolote, Xochimilco, enfrenta tres principales amenazas: la calidad del agua, deteriorada por la contaminación y el mal manejo; la introducción de especies exóticas como la carpa y la tilapia en los años ochenta, que se alimentan de ajolotes jóvenes y sus huevos; y la urbanización que invade la zona chinampera.
Estos factores han acelerado su extinción más rápido de lo que se pensaba.
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