Ejercicio vs. mala alimentación: la verdad

La trampa de la mala alimentación

Es posible que seas de los que corren entre 30 y 50 kilómetros a la semana, pero cenan comida rápida con regularidad.

O tal vez controles lo que comes de lunes a viernes, pero te des un atracón los fines de semana.

La idea de comer todo lo que quieras sin consecuencias puede parecer un sueño, pero la realidad es que el ejercicio no puede revertir por completo los efectos de una mala dieta.

La delgadez engañosa

«Skinny fat» es el término utilizado en las redes sociales para describir a una persona que parece delgada pero tiene un alto porcentaje de grasa corporal.

Un asiduo al gimnasio puede tener poca grasa subcutánea, la que se encuentra justo debajo de la piel, pero mucha grasa visceral, que envuelve los órganos.

La grasa visceral es más peligrosa que la grasa subcutánea, ya que puede provocar enfermedades como la aterosclerosis, que impide el flujo sanguíneo y aumenta el riesgo de infarto y derrame cerebral.

Riesgos de una mala dieta

Un estudio amplio demostró que las personas que hacían ejercicio regularmente pero comían mal tenían un mayor riesgo de mortalidad que aquellas que combinaban ejercicio con una dieta saludable.

La clave para perder peso está en desarrollar un déficit calórico, quemando más calorías de las que consumes.

Pero comer alimentos grasos ricos en calorías regularmente hace que esto sea un reto.

Impacto de las calorías vacías

Alimentos procesados y bebidas azucaradas, llenos de calorías vacías, dificultan perder peso incluso si haces más ejercicio.

Estos alimentos carecen de nutrientes esenciales como vitaminas, proteínas y fibra, lo que te deja con hambre constante y poca motivación para ejercitarte.

Además, las calorías vacías no quemadas se almacenan como grasa.

La importancia de una dieta nutritiva

El tipo de entrenamiento no importa si no consumes los nutrientes adecuados.

Las personas que entrenan fuerza queman más calorías que con el cardio, pero una dieta de mala calidad dificulta la construcción de masa muscular.

Para aumentar la masa muscular, es esencial incluir proteínas en la dieta, como el pollo y el salmón, que ayudan a mantener la masa muscular magra.

Moderación y balance

Estar sano no significa renunciar a todos los alimentos que te gustan.

Demonizar ciertos alimentos puede crear una relación tóxica con la comida.

En lugar de sentirse culpable, se recomienda cambiar la perspectiva y ver la comida como el tipo de energía que puede proporcionarte.

No se trata de alimentos buenos o malos, sino de encontrar un balance saludable.


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