El sábado pasado, la cúpula del Partido Colorado, con la notoria ausencia de Santiago Peña, se congregó en Ciudad del Este para celebrar el 57º cumpleaños de Javier Zacarías Irún, un evento que se transformó en un acto político.
Mientras Zacarías, acompañado por figuras como el presidente del partido, Horacio Cartes, y el vicepresidente de la República, Pedro Alliana, marcaba el tono, el objetivo era evidente: recuperar el gobierno municipal en 2026, actualmente liderado por Miguel Prieto, una figura destacada de la oposición.
El vicepresidente Alliana fue explícito en sus intenciones de reconquistar esta estratégica ciudad, enfatizando la necesidad de superar las diferencias internas que habían causado la pérdida de la administración municipal.
Esta declaración no solo resalta la importancia de Ciudad del Este como un bastión político, sino también como una de las administraciones más codiciadas, junto con Asunción y Encarnación.
Desafíos y controversias internas
El Partido Colorado enfrenta un camino lleno de desafíos internos y controversias.
En el pasado, la intervención y posterior destitución de Sandra McLeod, esposa de Javier Zacarías y también exintendenta, desencadenaron un adelanto electoral en el que Prieto emergió victorioso.
La situación interna se complica con las declaraciones de Horacio Cartes, quien criticó abiertamente a «personas que ocuparon altos cargos» por perseguir al Clan Zacarías, una referencia velada a la actual ministra de la Corte, Carolina Llanes.
Estos conflictos internos no solo revelan las fracturas dentro del partido, sino también la determinación del oficialismo de cambiar su suerte en las próximas elecciones municipales, utilizando todos los medios necesarios.
Un final abierto para Ciudad del Este
La ambición del Partido Colorado por recuperar Ciudad del Este es palpable, pero el camino hacia 2026 está lleno de incertidumbres.
Con líderes como Prieto, que han demostrado un fuerte apoyo popular y una resistencia férrea a las influencias tradicionales, el partido en el poder deberá recalibrar sus estrategias y posiblemente reconciliar sus facciones internas para presentar un frente unido.
La política en Alto Paraná se presenta como un campo de batalla que definirá no solo el futuro de la ciudad, sino también la dinámica de poder dentro del partido gobernante.
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