En un terreno baldío de Eusebio Ayala, se vivió una escena que conmovió a la comunidad local: una bebé recién nacida fue encontrada con vida, abandonada y expuesta a las inclemencias del ambiente.
Este hallazgo ocurrió pocas horas después de que una joven de 18 años, evidenciando un parto reciente, fuera admitida en el Hospital Distrital San Roque con síntomas de fuerte sangrado y fiebre alta.
La bebé, ahora en condiciones estables, pesaba tres kilos y, a pesar de las adversidades, se recupera de lesiones menores.
Silencio y sospechas
La madre, cuyo nombre se mantiene en reserva, fue internada bajo custodia policial sin ofrecer declaraciones sobre los eventos que condujeron al nacimiento.
Las autoridades no descartan que detrás de su silencio se esconda una historia de abuso.
El comisario Juan Ferreira expresó en radio Ñanduti la fortaleza de la pequeña y la preocupación por la salud y el bienestar de la joven madre.
La policía investiga activamente el caso, no solo el abandono, sino también las circunstancias que rodearon el parto, que incluyen la posible intervención de un médico naturalista.
Un contexto de vulnerabilidad
Detrás de este incidente, emerge la trágica historia familiar de la joven, quien junto a su hermana gemela y un hermano mayor, creció en un hogar sin la tutela parental tras la muerte de su madre.
La precariedad y los escasos recursos de la familia añaden una capa de complejidad a la investigación, intensificando las sospechas de que el nacimiento podría ser el resultado de un abuso.
Esta situación ha despertado una ola de solidaridad entre los habitantes de Eusebio Ayala, al tiempo que plantea interrogantes sobre las redes de apoyo social disponibles para los más vulnerables.
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