Me recuerda al nombre de la ciudad fronteriza de Texas, USA, la cual, linda con Ciudad Juárez de México.
Se escuchaba mucho decir el paso a la cuarta dimensión, pero en este caso es el paso del primer mundo a uno de cuarta, que ciudad horrible y deprimente, evidentemente ahí no corre lo de ¡Méjico lindo y querido!
El Pesaj es eso, no una ciudad sino el paso, en este caso, del ángel de la muerte que originó la pascua judía, la verdadera, celebrada por el propio Cristo y sus apóstoles en la última cena.
Luego de las 9 plagas que sufrió Egipto, ya devastado y con el corazón de faraón aún endurecido, les vino algo mucho peor, la muerte de todo primogénito humano y animal, hasta el hijo del aquel fue víctima de ello.
Por su parte, los hebreos, en su feroz gueto de esclavos, tuvieron la indicación de lo Alto de sacrificar cada familia un cordero para la cena conforme al número de la prole y si sobraba había que tirarlo al día siguiente.
Con la sangre de los mismos, debieron marcar los dinteles y travesaños de las entradas de sus viviendas para que cuando el ángel pasare los distinguiese y no los mate también a ellos.
Así como la mayoría de los gentiles en el mundo celebran su “año nuevo” el 1 de enero sin saber que las bombas señalan la circuncisión del bebé Jesús al octavo día de su nacimiento como manda la Ley Mosaica. Y déjense de joder con el ridículo término del niño Jesús en el pesebre.
Jesús fue recontra judío como sus padres José y María que pertenecían a la tribu de Judá, la de los reyes David y Salomón. Por supuesto primogénito, requisito primordial para ser rey de Israel.
Esta vez, esta conmemoración coincidió con la pascua católica que comenzó el 1 de abril, pero según el calendario hebreo, entre las tardes del 14 y 15 del mes de Nisán, tiempo exacto en el cual comienza la historia del pueblo elegido, minuto uno del día uno ordenado por el UNO, rey del universo.
Dura 8 días y no se come nada con levadura, solo el pan ácimo, hoy es el tercer día del Pesaj.
Fue entonces que el ángel pasó sobre Egipto y mató a todo primogénito a su paso, sea hombre o animal, hasta el hijo de faraón murió.
Al fin, pareció que en ese momento se ablandó su corazón y permitió que los hebreos dejen Egipto y emprendan su marcha hacia la Tierra Prometida, pero antes debían cruzar todo un desierto, el de Sinaí, donde luego recibirán la ley divina con los 10 mandamientos tallados en piedra por el propio dedo de Dios.
Quien no sabe qué sucedió después, el hijo de mil putas del faraón, como buen tirano al estilo Hitler, con su país destruido, igual decidió ir tras los hebreos que estaban acampados frente al mar rojo y así le fue, murió ahogado.
Hag Pesaj Sameaj
Escrito por El Padrino
Raúl Melamed

