Luz almacenada días después: avance alemán insólito

Batería solar molecular almacena luz y produce hidrógeno

Un equipo de las universidades de Ulm y Jena desarrolló una batería solar molecular capaz de almacenar energía luminosa durante varios días y liberarla como hidrógeno verde bajo demanda, incluso en la oscuridad. El sistema supera el 80 % de eficiencia de carga y alcanza un 72 % en producción de hidrógeno.

Energía solar convertida en química estable

El corazón del avance es un copolímero soluble en agua con actividad redox reforzada, diseñado para almacenar electrones. Durante la “carga”, el material se expone a luz visible en presencia de un catalizador con colorante de rutenio luminiscente.

Esa irradiación permite capturar y retener energía solar con una eficiencia superior al 80 %, una cifra destacada en sistemas fotocatalíticos acuosos. Lo más llamativo es que el estado cargado se mantiene estable durante varios días.

En la práctica, esto significa que la energía capturada hoy puede utilizarse mañana o incluso después, sin necesidad de generar y consumir electricidad al mismo tiempo.

Hidrógeno bajo demanda, incluso sin sol

Cuando se requiere recuperar la energía almacenada, se añade un ácido y un catalizador de evolución de hidrógeno. Los electrones retenidos reaccionan con protones y producen hidrógeno molecular (H₂).

La eficiencia de esta etapa ronda el 72 %, considerando el proceso completo de almacenamiento y liberación. El detalle clave es que la generación ocurre en la oscuridad, lo que desacopla por completo la producción del momento de captación solar.

Esta característica podría resultar estratégica para industrias que necesitan suministro constante de hidrógeno, como la producción de acero climáticamente neutro.

Un “interruptor” químico basado en el pH

Tras la descarga, basta con neutralizar la solución para que el sistema vuelva a su estado inicial y pueda recargarse. Todo el proceso se controla mediante un simple cambio de pH.

No es necesario aislar el polímero ni realizar separaciones complejas. La reversibilidad de las reacciones redox permite múltiples ciclos de carga y descarga. Además, el material cambia de color —de violeta a amarillo y viceversa— indicando visualmente su estado.

Una nueva ruta para el almacenamiento solar

Actualmente, el hidrógeno verde suele producirse mediante electrólisis alimentada con electricidad renovable. Este sistema propone una alternativa: almacenar directamente la energía solar en forma química y liberarla cuando convenga.

La integración entre química macromolecular y fotocatálisis abre un campo híbrido que no encaja en la categoría tradicional de batería ni en la de electrolizador.

Quedan desafíos por resolver, como la escalabilidad, los costos y la durabilidad. Sin embargo, el concepto introduce una vía más flexible para el almacenamiento solar, especialmente en aplicaciones descentralizadas o donde el acceso a la red eléctrica es limitado.

Capturar el sol hoy y convertirlo en hidrógeno días después ya no es solo una idea teórica, sino un avance experimental concreto.


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