Heróico rescate de bomberos de Itapúa a dos animales silvestres

Bomberos rescataron a un ciervo moteado y a un puercoespín en Itapúa y piden no agredir a los animales silvestres

Dos rescates, un mismo mensaje: no molestar a los silvestres

El trabajo de los bomberos de Carmen del Paraná, en Itapúa, tuvo esta semana una misión especial: el rescate de dos animales silvestres en zonas urbanas.

Un ciervo moteado y un puercoespín fueron hallados en distintos barrios del distrito y trasladados con seguridad a su hábitat natural.

El primer episodio ocurrió anoche, cuando vecinos del barrio San Roque alertaron sobre un ciervo escondido en una casa particular.

El capitán Alex Herrero informó que se trataba de un ejemplar de guasu, conocido popularmente como “Bambi”.

El animal presentaba una herida causada por una cerca de alambres de púa.

Tras recibir atención, fue liberado en su ambiente natural.

El segundo rescate sucedió el domingo anterior, en el barrio San Isidro, donde los bomberos encontraron a un puercoespín entre las ramas de un arbusto de Santa Rita.

Herrero explicó que estos animales suelen reaccionar agresivamente cuando se sienten amenazados, y sus espinas pueden causar lesiones muy dolorosas.

Los kuriju son los más frecuentes, pero todos merecen respeto

Aunque no es común hallar ciervos o puercoespines en áreas urbanas, Herrero señaló que el equipo de bomberos sí realiza rescates con mayor frecuencia de serpientes kuriju.

Estos reptiles, muchas veces confundidos con especies peligrosas, ingresan a las viviendas buscando alimento o refugio.

Frente a esta situación, los voluntarios insisten en que la ciudadanía debe mantener la calma y evitar enfrentamientos con los animales.

En vez de actuar de forma instintiva, lo correcto es comunicarse con los bomberos o autoridades competentes para garantizar un rescate seguro.

Las intervenciones de este tipo no solo buscan proteger a los animales, sino también a las personas, evitando incidentes innecesarios.

El llamado es claro: no matarlos ni molestarlos, porque además de la crueldad, existe una ley que protege a la fauna silvestre.

La caza está prohibida y puede tener consecuencias legales

En Paraguay, la protección de la fauna silvestre está amparada por leyes ambientales que prohíben la caza y maltrato de especies autóctonas.

Las penas por infringir estas normativas pueden incluir severas multas e incluso prisión, según la gravedad del hecho.

Además de lo legal, está el componente ambiental: cada especie cumple una función dentro del ecosistema.

Sacarlas de su entorno o agredirlas afecta el equilibrio natural y también puede generar riesgos sanitarios.

Por eso, la educación ambiental y la colaboración ciudadana son claves.

Los rescates de “Bambi” y su compañero espinoso son una muestra de que con compromiso y sensibilidad, es posible convivir con la naturaleza sin dañarla.


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