Hony Mieres de Soto, una docente jubilada, enfrentó la pesadilla de ver sus ahorros de tres años desaparecer en apenas diez minutos.
La trampa se tendió con una llamada telefónica, supuestamente de su cooperativa, solicitando una «actualización de datos».
De esta manera, inició el robo cibernético que vaciaría su cuenta de más de G. 10 millones.
Trampa cibernética
Con una llamada perdida de un número desconocido, que Hony devolvió, creyendo que se trataba de un asunto relacionado con la cooperativa, empezó su pesadilla.
El estafador, haciéndose pasar por un representante de la misma, solicitó su correo electrónico bajo el pretexto de enviar un formulario para actualizar sus datos.
Sin embargo, el verdadero objetivo era acceder a su cuenta bancaria.
Desesperación y descubrimiento
Fue el nieto de Hony, quien notó movimientos sospechosos en la cuenta bancaria de su abuela.
A pesar de no haber compartido información sensible como el PIN o el número de cuenta, los estafadores lograron vaciar sus ahorros.
La rapidez y eficacia con la que actuaron dejaron a Hony y su familia en estado de shock y desesperación.
Un ahorro con propósito desvanecido
Hony, quien dedicó 27 años de su vida a la enseñanza, había planeado su jubilación con cuidado, ahorrando para cumplir el sueño de comprar un automóvil.
De esta manera, este robo no solo borró años de esfuerzo y sacrificio, sino que también le dejó un profundo sentimiento de impotencia e indignación.
Su historia es un llamado de atención sobre la vulnerabilidad ante los ciberdelincuentes y la importancia de la precaución en el manejo de información personal y financiera.
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